Horas, días y momentos.
Los segundos recorren una piel sin permiso,
la frontera pone tanto obstáculo, que se agobia
la mente de pensar e ir a buscar otro lugar.
Mi alma llora en desolación, mi deseo se acaba,
la puerta esta abierta y mi cuerpo no se mueve,
Las acciones prevalecen y las decisiones se desvanecen.
Mis emociones caen y caen, al horizonte veo borroso
los nombres, algo distantes, de quienes cuanto quería.
Que hoy, poco les veo a mí alrededor, pero aun así,
sigo estudiándome, amándome, por ello, voy inspirándome
a seguir la libertad de vivir, expresar, hasta volver a soñar.
Yolanda Ma. Splendiani Villarino.
30 de marzo de 2012
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