Como dos mundos diferentes nos fue separando la idea de no vernos cara a cara más, fuimos disparciendo las ideas que nos mantenían juntos, el último beso y el secreto entre tus labios susurrando que esto no sería para siempre que el tiempo puede ser inerte y que las ganas de tomarnos de las manos sólo era pasajera.
Tú un mundo y yo otro, abstracción nos domina el corazón un tan libre y puro amor, incomprensible, indiscutible. El amor es un juego que jugamos muy bien, pero también suele estar en el incorrecto lugar. Marea y tierra separan nuestros cuerpos más no las ganas de darnos un beso. ¿habrá reencuentro? Tú me enseñaste como sé olvida, como sé comparten dos sonrisas, sin ningún testamento sólo el momento.
Por: Yolanda María Splendiani Villarino.