Introducción:
Bueno, en realidad esta historia, nos sumerge en el amor y dolor, en la ternura y pasión.
en lo masoquista que puede llegar a ser un verdadero corazón, al dolor que se somete el cuerpo de una mujer, para sentir la piel, de quien inevitablemente siente, que le ama.
Con locura absurda, con locura infragante, con locura sin censura, con sutiles pensamientos, con curvas y desviaciones, tan solo, es la misma traición al alma.
Por que amar, es respetar, respetar, pero el placer, nos puede ganar, y a esta mujer, Marisa, le llega la inquietud, de ir en búsqueda de su calma, de su despertar en felicidad, de cantar dulces melodías, cuando, sus noches ya han sido agrias, pues noches caídas como las de Marisa, las tenemos en la actualidad.
¿Dónde? En el pensamiento mas simple o profundo de un joven, en las fantasías de una niña que desea recorrer su cuerpo, por inquietud a probar nuevos sabores de su mismo sendero, a ir sin pensar en su tiempo.
También, en parejas adultas, jóvenes. ¿Cómo se manifiesta? De distintas maneras, lo vemos al Joven o adulto llorando a esquinas rotas, por el amor de su doncella, de su dama, que lo dejo sin cama, sin beso y palabras, mientras el llorando e inundado, sintiéndose cada vez mas roto y traicionado, ella llega con pétalos de esperanza a regarlos en su patio, pero al verlos, cae de nuevo en los pies de esa, la que un día fue su mujer, pero ella va y viene, lo mismo sucede, con una dama, que le llora a su hombre, noche tras noche y a el, no le interesa, hasta que se ve que el amor muere,
llega y lo revive, tan solo para dejarla unas noches mas, colgada de sus únicas esperanzas.
Y quizá, los poco suertudos, ya han probado de esto, y algunos hasta han quedado picados, pero en fin, el amor se nos manifiesta de tantas maneras, y sin amor, no hay dolor, pero también en el amor, abunda la felicidad nocturna, como el deseo de despertar cada mañana con las palmas blancas.
Pero bueno, inunden sus fantasías mas puras, en estas melodías de su vida, en estas pocas líneas, y si gustan, reflexionen, pues le puede estar pasando, disfruten de su juventud, sin hacer del amor su jaula a la libertad humana, espiritual.
´´No es lo mismo amor a condena de obsesion´´
Gracias, Yolanda María Splendiani Villarino sábado, 14 de enero de 2012
Las noches caídas de Marisa.
Que atrevida, así me decían, así me señalaban, sin ni siquiera saber de mí una migaja.
Que empapadas eran esas mis noches con tal hombre, fuerte, seco y fornido.
Como me encantaba escuchar su nombre junto al mío, como mirar esas estrellas,
esas tardes en su hombro, como hacer de su espalda, mi cama.
Como me encantaba mirarlo, esas madrugadas frías, ofreciéndonos besos en cada esquina.
Pero como me gustaba cantarle al oído nuestros secretos, besarle las orejas y morderle las pestañas, esas con las que tanto coqueteaba a mi bonita mirada.
Era tan sutil conmigo, tan tierno, tan perfecto, pero claro, no faltaba de el su leche en mis galletas, su crema en mis chilaquiles, no le faltaba nada y de el no me faltaba nada.
Como me gustaba que me llegara con una caja de dulces, esos dulces, con cada uno saboreaba lo que me deparaba, un golpe en la espalda, un beso en la mejilla y una bofetada.
Mi hombre, que para mi, era ya perfecto, este ya me había lastimado hasta donde ni yo misma conocía de mi cuerpo, mi memoria, mis secretos.
Tan perdida en sus encantos, tan enamorada de sus buenos tratos, tan sometida a sus engaños, pero si bien, yo me sometía a su juicio, bajas pasiones.
Así fueron mis horas, a lado de su sombra, era aquella su voz que raspaba mi garganta, su lengua que ya me pasaba toda la espalda.
Pero que importa, lo he dejado en la historia, el es mi ayer, yo soy mi ahora.
Fue ese, tan grande mi coraje que sus venas le vi desangrar, una noche a oscuras en una habitación, aquella, donde los dos hacíamos a nuestro ritmo los latidos, las canciones,
No, no sabes cuanto tengo para darte, cuanto tengo por decirte, que es lo que contengo, que llevo en mi bendita sangre, en mi cuerpo, grabado tu nombre, mi piel ya no sabe de otra.
La dejaste, le robaste su pureza, me dejaste, sin estabilidad, sin emociones, sin ganas, ni palabras, mis versos son nada, porque tu eres mi nada.
Fuiste mi fantasía perdida, recuerdo en la noche que llegaste, que me tomaste, como me arrebataste los labios, como me dejabas sin saliva, con sed a tu vida, con sed por tenerte, pues tu partida me dejo herida, pero no fuiste ni un fracaso, fuiste el odio mismo que me alejo.
Día siguiente, sabes, veo la hora, noto que ya es tarde, que mis horas se han ahogado en mis mismos lamentos, suplicas e intrigas, pero que a la vista, ni tu mirada esta, ni el sombrío, de ti no hay nada, solo ese aroma, que impregno mi cama, mis almohadas.
¿Recuerdas aquella noche? Esa misteriosa noche, donde a silencio, escondidas nos deslizábamos en la brisa, subiendo las escaleras de tu cama, hasta llegar a ella, sin cobijas, sin calor falso, tan solo nuestros cuerpos unidos, como te entregue un pedazo de mi ser, no lo supiste ver, que feliz fue esa noche, pero también, la que mas recuerdo con tristeza.
Y es que no te pude decir nada, ni unas tontas palabras, si solo decías que mi actitud era fría, mientras la tuya a de ver estado sumergida.
Me recuerdo, mas que como tu ex novia, como la amiga de tus horas, ¿sabias que en mi mente estabas, hasta cuando soñaba? Pero, ahora cada que te pienso, solo siento un lento fuego, una oscuridad por tu nombre, un escalofrío entre piernas, ni quisiera volver a verte, hombre de nada, hombre sin nada.
Por la soledad que a tu lado sentí, conocí, créeme que ahí me desconocí, como me desvivía por una mirada o una sonrisa tuya, como era ilusa.
Mas ya no tengo nada que decir, vuelta de pagina ya di, hoy es mi otro día sin ti, otra oportunidad, un frasco de sal voy a abrir, entre sus granos buscare alguno de azúcar.
Quiero, quiero sentir un poco de dulzura, la que nunca tuve entre tus brazos.
Quiero, darte lo eterno, tirarte al fuego, mas yo quiero ser de esto, algo mas que lo nuestro.
Quiero, quiero perderme entre palabras, entre miradas, besar el alba.
Yo, quiero regalar unos cuantos pétalos al suelo, ellos sabrán que al deshojarlas, fueron magia entre mis ojos.
Será, será tan fugaz mi mirada sobre la suya, tan de a mentiras, que le arrebatare hasta el ultimo suspiro, jurare no derramarle mas tinta, pues mi poesía es su enemiga y ella, ella es mía.
Sin distracción, diré que no, sin distracción, buscare comprender esta lección, que la vida en ella me atrapo, necesito ya salir, de esas sus redes amargas.
¿Cómo fue que me olvidaste, de que tan sencilla manera?¿ a caso no fui tu luna y noche entera? Yo, te juro que creí serlo, ahora veo todo lo contrario, ahora cargo con un pesar en mis palmas, en mis manos santas.
Pero he de buscar para encontrar, entre tantas y tantas exquisitas peticiones, tendré que convocar tus besos ternura, tus besos que queman y me desatan, es que al amor que me lastima, es al amor que más le busco, al que mas le temo, pero sin embargo al que mas me entrego.
No es ni sincero, ni puro, pero hoy ya veo mis ojos cansados, creo que necesito un poco de ese medicamento a recuperar, a volver a soñar.
Voy ya en esta tarde de pie, con un poco de esa mi fe que tenia guardada, voy caminando, se me presentan lluvias de ideas, pero me contengo, quiero llegar a mi destino final.
Y las nubes tornan a otro color, las carcajadas de mi mente no paran, van, suben y bajan.
Pero ahí esta, a lo lejos, ahí le veo al joven ateo, le haré alguna sabia propuesta…
se me viene una tormenta, no, ya no le puedo mirar, creo que aquí todo caerá.
Perdí mi visión, la razón, solo seguí a mi intuición, así fue que una puerta apareció,
la abrí, ahí mismo me deje pasar, ahí caí, en inmensa luz, esa luz me desnudo, rodeo todo mi ser, sin excepción, me desvistió cada capa de mi alma.
Y ahora en coma de aromas, de palabras, en esperanza de ternura y fe, creyendo que volverá, pensándole, estoy en el balcón de la soledad, le buscare un poco de su calida presencia, le buscare en sus recuerdos, en este buen sendero.
Voy, desempolvando los sentimientos, los asparos encuentros, voy, sintiendo, siendo dueño de lo que quiero y llevo.
Como en su calle de deseos, también ahí me encuentro, en un pedazo de su corazón entero, ahí estoy, ahí me recojo las mangas para agarrarle un poquito de su pureza y batir su curiosidad, para regalarle un poquito más.
Ya se me presenta, por fin vuelve a mí, en esta tarde de abril, mi corazón se encoge, mis brazos desprenden su calor, mis labios secos y mi boca sedienta.
Ven, ya ven a mi, bésame un poquito, bésame aquí cerquita, ¡ven, ven junto a mi!
vamos nos, vamos nos mi amor, dame otro de tus besos mágicos, hundamos el dolor, vaciemos esto que llevamos dentro, extingámonos en el deseo, la pasión hechizante y ardiente, aquella que nos invade, bésame una y otra vez, con locura.
Abre tu sonrisa, abre tu mente, mantenme, yo solo quiero amarte y que me ames, recuperarte, ya no me golpees el corazón, ya no, no mas por favor.
Esta vez, dejas de ser mi nostalgia, mi melancolía, mi mentira, hoy la ira se fue, tan fugaz, hoy la risa es nuestra sonrisa, quizá, quizá te ame una y mas veces, pero esta tarde solo quiero poseerte, continuarte, probarte otra vez.